Datos del Probador
José Luis Martín Picola

Nombre: José Luis
Apellidos: Martín Picola
Edad: 58 años
Profesión: Funcionario
Primer coche: Simca 1200
Coche actual: Honda CRV
Aficiones: Historia, coches, deporte...

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Blog de José Luis Martín Picola

    Ha terminado el curso, más bien el seminario, y hay que calificar al Yaris. Lo primero es reconocer que era la primera vez que conducía un coche híbrido, lo que implica la necesidad de cambiar el “chip”, de adaptarse a una nueva tecnología. Este primer paso resulta fácil, el coche hace mucho y muy bien su trabajo con lo cual, al rato parece que no eres novato e incluso, te desenvuelves con una cierta facilidad y familiaridad, insospechada en un primer momento. En este punto, resaltar las valiosas, aunque breves, explicaciones que me dio Salva; fue a lo esencial, de forma clara y concisa.

    Por ir de dentro a fuera, empezaré por el habitáculo y todo lo él conlleva. Hay que aclarar que soy de estatura “manejable”, lo que significa que me he sentido muy cómodo sentado en un buen asiento. Hay que destacar la longitud de la banqueta que no se acaba a medio muslo, como es tónica habitual en otros modelos. El techo de acristalado y la gran cantidad de cristal da como resultado un habitáculo muy luminoso y alegre. Los que han ido en las plazas traseras no protestaron, por lo que no se debía ir mal. Los plásticos son agradables al tacto y de buena presencia. Los mandos se encuentran todos a mano y se manejan sin ningún problema; la nota simpática es la ubicación del puerto USB que, sin el manual a mano, se convierte en un remedo de ¿Dónde se encuentra Wally? El maletero no es una plaza de toros pero suficiente para el trasiego diario y las escapadas de fin de semana.

    Antes de “salir” voy a “interiorizar” un poco. Hasta donde alcanzan mis conocimientos de mecánica el Yaris es un experimento y como tal susceptible de mejorar mucho. Yo me centraría en dos puntos: el motor y el cambio. Hoy en día al precio que está la gasolina no podemos sacar al mercado un coche con vocación “Eco” y que utiliza gasolina súper, poca pero súper. ¿No tendría más sentido que fuese diesel, si lo que queremos ahorrar por encima de todo? Porque, además, el ser de gasolina no le confiere ningún reprís, lo que se echa mucho en falta a la hora de adelantar o de salir en una rotonda. El cambio, de variador automático, la verdad… no me ha gustado; creo que incluso hace al coche más lento y perezoso a la hora de reaccionar. Seguro que Toyota es capaz de poner un mejor cambio automático. Y puestos a mejorar, conseguir un mejor radio de giro sería un gran avance.

    El motor eléctrico es la piedra angular de este modelo, porque muchas de las ventajas del Yaris híbrido se basan en ese motor y hace tan bien su trabajo que pasa desapercibido. Las baterías se cargan sin que tengas que preocuparte de nada y cuando puede entra a funcionar de forma silenciosa y eficiente.

    El entorno natural del Yaris es la ciudad donde, jugando con la alternancia de motores y siempre que no se pise, se logra un consumo bastante razonable. Su comedido tamaño le permite aparcar en cualquier hueco y su gran visibilidad permite controlar el perímetro perfectamente. Además, donde no llega el ojo, está la cámara trasera, que facilita la maniobra de aparcar bastante mejor que el sistema del “pitido angustioso”.

    El exterior es agradable. Particularmente, me ha gustado el “morro”. Pero la vista tres-cuartos también resulta atractiva. El equipo de iluminación me parece bastante bueno y que aporta un punto más a la seguridad tanto pasiva como activa. Las luces diurnas y unas buenas luces de ciudad y carretera animan a conducir sin temor a las condiciones de luminosidad, sea por la noche o por una espesa niebla. También destacaría los buenos neumáticos de invierno que calzaba la unidad de prueba; circulando por carreteras bien cubiertas de agua, dan una gran seguridad.

    Como resumen, diría que el Toyota Yaris Híbrido es un modelo con una clara vocación ciudadana y de ahorrar combustible. Está pensado para realizar una conducción tranquila y pausada, para disfrutar del viaje.

    Por último, dar las gracias a la revista Autofácil por dejarme probar este Toyota. Ha sido una experiencia muy interesante que me ha permitido disfrutar de un trocito de futuro inmediato.